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ESTRATEGIA NACIONAL PARA COMBATIR EL TERRORISMO
Nota: Esta es una traducción de un documento del departamento de Estado, de los Estados Unidos, se trata de un legado muy valioso, en cuanto a la reacción del presidente, después de los atentados del 11 de Septiembre.
La Estrategia Nacional para Combatir el Terrorismo, no es más que un proyecto de Ley, que hoy está en vigencia a traves de la Ley USA Patriot Act. La lectura de este documento, explica ampliamente, las razones de la Ley Anti-terrorismo de los EE.UU. basado en la Resolución 1373 (ver Resoluciones ONU antiterrorismo) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas inmediatamente después de los atentados.
Posteriormente la Guerra en Afganistan para desmantelar el regimen Taliban y la Guerra en Irak, son las terribles consecuencias de una lucha sin cuartel contra regimenes que presentan una amenaza para el mundo, ésta última, muy cuestionada por cierto, después de que el presidente ha admitido que no se han encontrado armas de destrucción masiva.
Danilo Lugo C.
InterAmerican Affairs - International Division
Public
Service Publication
LA CASA BLANCA
Oficina del Secretario de Prensa
14 de febrero de 2003
Estrategia Nacional para Combatir el Terrorismo
DECLARACION DEL PRESIDENTE
“…Me complace hoy presentar la Estrategia Nacional para Combatir el
Terrorismo. Esta estrategia destaca el esfuerzo que nuestra nación
está haciendo para ganar la guerra contra el terrorismo mundial. La
estrategia complementa elementos importantes de la Estrategia de
Seguridad Nacional, así como nuestras estrategias nacionales para:
Seguridad Territorial, Combatir las Armas de Destrucción en Masa,
Asegurar el Espacio Cibernético, para la Protección Física de la
Infraestructura Crítica y Propiedades Claves y la Estrategia Nacional
de Control de Drogas.
La estrategia de Estados Unidos para combatir el terrorismo se concentra en llevar la lucha hasta los propios terroristas.
Estamos utilizando todos los elementos de nuestro poderío nacional y nuestrainfluencia internacional para atacar las redes terroristas; para reducir su capacidad de comunicar y coordinar sus planes; aislarlos de posibles aliados y entre sí; e identificar y desbaratar sus complots antes de que ataquen.
Nuestro país colabora estrechamente con cada nación comprometida en esta batalla y seguiremos ayudando a nuestrosaliados y amigos a mejorar su capacidad de combatir el terrorismo.
La guerra contra el terrorismo mundial será larga y difícil. Hoy, en
casi todos los continentes y en docenas de países, incluido el
nuestro, existen células terroristas. La victoria depende del coraje,
la fuerza y resistencia del pueblo norteamericano y de nuestros
asociados en todo el mundo. La medirá el trabajo constante y paciente
para desmantelar las redes terroristas y llevar a los terroristas ante
la justicia, con frecuencia uno por uno. Nuestra nación está
inalterablemente comprometida a proteger a nuestros ciudadanos,
erradicar el terrorismo donde quiera se encuentre y construir un mundo
mejor y más seguro que brinde mayores oportunidades y libertad a todos los pueblos. No descansaremos hasta que hayamos triunfado…”
ESTRATEGIA NACIONAL PARA COMBATIR EL TERRORISMO
INTRODUCCION
"…Ningún grupo o nación debe equivocarse sobre las intenciones de
Norteamérica: no descansaremos hasta que los grupos terroristas de
alcance mundial hayan sido encontrados, hayan sido contenidos y hayan sido enjuiciados..”
“…Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Washington,
D.C., la ciudad de Nueva York y Pennsylvania fueron actos de guerra
contra Estados Unidos y sus aliados, y contra el concepto mismo de la
sociedad civilizada. Ninguna causa justifica el terrorismo. El mundo
debe responder y luchar contra este mal que pretende amenazar y
destruir las libertades fundamentales de nuestro modo de vida. La
libertad y el miedo están en guerra..”
“…El enemigo no es una sola persona. No es un régimen político único.
Por cierto que no es una religión. El enemigo es el terrorismo -- la
violencia premeditada, políticamente motivada perpetrada contra
objetivos no combatientes por grupos subnacionales o agentes
clandestinos. Aquellos que emplean el terrorismo, cualesquiera que
sean sus objetivos específicos, seculares o religiosos, se esfuerzan
por derrocar el imperio del derecho y llevar a cabo cambios mediante
la violencia y el temor. Estos terroristas comparten también la
creencia errada de que matar, secuestrar, extorsionar, robar y hacer
estragos para aterrorizar a la gente son formas legítimas de la acción
política.
La lucha contra el terrorismo internacional es diferente de cualquier otra guerra en nuestra historia. No triunfaremos solamente, e incluso
primordialmente, mediante el poderío militar. Debemos luchar contra
las redes terroristas y todos aquellos que apoyan sus esfuerzos para
propagar el temor en el mundo, usando todos los instrumentos de poder
nacional: diplomático, económico, de ejecución de la ley, financiero,
de información, de inteligencia y militar. El progreso se logrará
mediante la acumulación persistente de éxitos, algunos visibles,
algunos invisibles. Y nos mantendremos siempre vigilantes contra
nuevas amenazas terroristas. Nuestra meta la alcanzaremos cuando los
norteamericanos y otros pueblos civilizados del mundo entero vivan sus
vidas libres del temor de los ataques terroristas.
Este conflicto no tendrá un final rápido ni fácil. Al mismo tiempo,
Estados Unidos no permitirá ser tomado en rehén por los terroristas.
Combatir el terrorismo y garantizar el territorio nacional
estadounidense contra futuros ataques son nuestras prioridades
máximas. Pero no serán nuestras únicas prioridades. Esta estrategia
apoya la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Como lo
destaca la Estrategia de Seguridad Nacional, vivimos en una época de
oportunidades tremendas para promover un mundo acorde con los
intereses y valores adoptados por Estados Unidos y los pueblos amantes
de la libertad de todo el mundo. Y aprovecharemos estas oportunidades.
Esta estrategia para combatir el terrorismo profundiza la Sección III
de la Estrategia de Seguridad Nacional detallando nuestra necesidad de
destruir las organizaciones terroristas, ganar la "guerra de ideas" y
fortalecer la seguridad de Norteamérica en nuestro país y el
extranjero. Mientras que la Estrategia Nacional para la Seguridad del
Territorio Nacional se concentra en prevenir ataques terroristas
dentro de Estados Unidos, la Estrategia Nacional para Combatir el
Terrorismo se concentra en identificar y desactivar las amenazas antes
de que lleguen a nuestras fronteras.
Si bien apreciamos la naturaleza del difícil reto que tenemos ante
nosotros, nuestra estrategia se basa en la creencia de que, algunas
veces, se logra hacer las tareas más difíciles a través de los medios
más directos…”
“…La nuestra es una estrategia de acción directa y continua contra los
grupos terroristas, cuyo efecto acumulativo dislocará inicialmente,
degradará con el tiempo y destruirá, en último término, las
organizaciones terroristas. Cuanto más frecuente e incansablemente
golpeemos a los grupos terroristas en todos los frentes, usando todas
las herramientas del arte de gobernar, más efectivos seremos…”
“…Estados Unidos, con su capacidad exclusiva de crear asociaciones y
proyectar poder, liderará la lucha contra las organizaciones
terroristas de alcance mundial. Golpeando constantemente y
asegurándonos de que los terroristas no tengan lugar donde
esconderse, comprimiremos su alcance y reduciremos la capacidad de
estas organizaciones. Adaptando antiguas alianzas y creando nuevas
asociaciones, facilitaremos soluciones regionales que aislarán todavía
más la propagación del terrorismo. Concurrentemente, a medida que el
alcance del terrorismo se vuelve más localizado, desorganizado y
relegado al terreno criminal, confiaremos en otros estados, y los
ayudaremos, para extirpar el terrorismo de raíz.
Estados Unidos se esforzará constantemente para reclutar el apoyo de
la comunidad internacional en esta lucha contra un enemigo común. Sin
embargo, de ser necesario no vacilaremos en actuar solos, de ejercer
nuestro derecho a la defensa propia, inclusive la acción preventiva
contra terroristas para impedirles que hacen daño a nuestro pueblo y
nuestro país.
La guerra al terrorismo es asimétrica en naturaleza, pero la ventaja
está de nuestra parte, no de la de los terroristas. Libraremos esta
campaña usando nuestras fuerzas contra los puntos débiles del enemigo.
Usaremos el poder de nuestros valores para dar forma a un mundo libre
y más próspero. Emplearemos la legitimidad de nuestro gobierno y
nuestra causa para forjar asociaciones fuertes y ágiles. Nuestra
fuerza económica ayudará a los estados declinantes y asistirá a los
países débiles a librarse a sí mismos del terrorismo. Nuestra
tecnología ayudará a identificar y ubicar las organizaciones
terroristas, y nuestro alcance mundial las eliminará allí donde se
escondan. Y, como siempre, dependeremos de la fortaleza del pueblo
norteamericano para mantenernos resueltos ante la adversidad.
Nunca olvidaremos que, en último término, luchamos por nuestros
valores democráticos fundamentales y nuestro modo de vida. Al liderar
la campaña contra el terrorismo, forjamos nuevas relaciones
internacionales y volvemos a definir las existentes en términos
apropiados para los retos transnacionales del siglo XXI.
Procuramos integrar naciones y pueblos en relaciones democráticas
mutuamente beneficiosas que protejan contra las fuerzas del desorden y
la violencia. Utilizando el poder de la humanidad para derrotar el
terrorismo en todas sus formas, promovemos un mundo más libre, más
próspero y más seguro, y le damos esperanzas a nuestros hijos y a las
generaciones que vendrán. En último término, nuestra lucha contra el
terrorismo ayudará a promover un ambiente internacional donde nuestros
intereses democráticos estén seguros y los valores de la libertad sean
respetados en el mundo entero….”
La naturaleza de la amenaza terrorista de hoy
"…Hemos visto a los de su clase antes. Son herederos de todas las
ideologías asesinas del siglo XX. Al sacrificar vidas humanas para
servir a sus visiones radicales - al abandonar todo valor excepto la
voluntad de poder -- siguen el sendero del fascismo, el nazismo y el
totalitarismo. Y seguirán todo ese sendero, hasta donde termina: en la
tumba anónima de la historia, donde yacen las mentiras repudiadas" --
Presidente George W. Bush, Discurso a la sesión conjunta del Congreso
y el pueblo estadounidense, el 20 de septiembre de 2001.
“…Los estadounidenses saben que el terrorismo no comenzó el 11 de
septiembre de 2001. Lamentablemente, su historial es de larga data y
demasiado conocido. El primer gran ataque terrorista en el distrito
financiero de la Ciudad de Nueva York, por ejemplo, no ocurrió el 11
de septiembre, ni aun cuando un camión bomba estalló en 1993 en el
Centro Mundial del Comercio. Ocurrió el 16 de septiembre de 1920,
cuando los anarquistas hicieron estallar un carrito de caballo lleno
de dinamita cerca la intersección entre las calles Wall y Broad,
segando 40 vidas e hiriendo a otras 300 personas…”
“…Comenzando con el asesinato del presidente William McKinley en 1901,
y continuando con las bombas en las embajadas de Estados Unidos en
Tanzania y Kenya en 1998 y el USS Cole en Yemen en 2000, la historia
estadounidense en el siglo XX fue afectada por el terrorismo…”
“…Los estadounidenses
comprendemos también que no estamos solos en la pugna contra el
terrorismo. Los terroristas han dejado su marca de alguna manera en
cada país del mundo. Ciudadanos de unos 90 países murieron en los
ataques del 11 de septiembre. Durante décadas, Estados Unidos y
nuestros amigos extranjeros hemos librado una larga batalla contra la
amenaza terrorista. Hemos aprendido mucho de estos esfuerzos.
Aun cuando tenemos éxito en la guerra contra el terrorismo, nuevos
enemigos pueden surgir. Por ello Estados Unidos enfrentará la amenaza
del terrorismo durante un futuro previsible. Por consiguiente debemos
continuar tomando medidas decididas para descubrir a los individuos y
grupos comprometidos en actividades terroristas, analizando las
características comunes de los terroristas para comprender dónde son
débiles y dónde son fuertes nuestros enemigos.
La estructura del terror
A pesar de su diversidad en su motivación, sofisticación y fortaleza,
las organizaciones terroristas comparten una estructura básica.
En la base, condiciones subyacentes tales como la pobreza, la
corrupción, el conflicto religioso y las fricciones étnicas crean
oportunidades que los terroristas explotan. Algunas de estas
condiciones son verdaderas y algunas fabricadas. Los terroristas usan
estas condiciones para justificar sus actos y expandir su apoyo. La
creencia de que el terror es un medio legítimo para resolver tales
condiciones y efectuar cambio político es un problema fundamental que
permite que el terrorismo se desarrolle y crezca.
El ámbito internacional define los límites dentro de los cuales las
estrategias de los terroristas toman forma. Como resultado de las
fronteras más libres y más abiertas, este ámbito inconscientemente
provee acceso a refugios, capacidades y otro tipo de apoyo a los
terroristas. Pero el acceso únicamente no es suficiente. Los
terroristas deben tener una base física desde donde operar. Ya sea por
ignorancia, incapacidad, o a propósito, estados de todo el mundo
todavía ofrecen refugios -- tanto físicos (ej., casas seguras y
lugares de entrenamiento) como virtuales (ej., comunicaciones
confiables y redes financieras) -- que los terroristas necesitan para
planificar, organizar, entrenar y realizar sus operaciones. Una vez
atrincherados en un ámbito seguro para operar, la organización puede
comenzar a solidificarse y expandirse. La estructura de la
organización terrorista, miembros, recursos y seguridad determinan sus
capacidades y alcance…”
“…En la cima de la estructura, el liderazgo terrorista provee la
estrategia y dirección general que vincula todos estos factores y por
lo tanto da vida a una campaña de terror. El liderazgo se convierte en
catalizador de la acción terrorista. La pérdida del liderazgo puede
ocasionar que muchas organizaciones se desintegren Algunos grupos, sin
embargo, son más flexibles y pueden promover nuevo liderazgo si el
liderazgo original cae o falla.
ás aun, otros han adoptado una organización más descentralizada con
células en su mayor parte autónomas, lo que hace aún mayor el desafío.
La naturaleza cambiante del terrorismo
Si bien ha mantenido esta estructura básica, el desafío terrorista ha
cambiado mucho en la década pasada y probablemente seguirá
evolucionando. Irónicamente, la naturaleza particular de la amenaza
terrorista que encaramos hoy se origina en gran parte en algunos de
nuestros éxitos pasados…”
“…En las décadas de 1970 y 1980, Estados Unidos y su aliados combatieron
generalmente a grupos terroristas seculares y nacionalistas, muchos de los
cuales dependían de estados auspiciadores activos.
Si bien los problemas de los estados que patrocinan el terrorismo continúan,
los años de esfuerzos sostenidos contra el terrorismo, incluyendo el aislamiento
diplomático y económico, han convencido a algunos gobiernos de reducir o
incluso desistir del apoyo al terrorismo como herramienta de arte de gobernar…”
“…La desintegración de la Unión Soviética –
que daba apoyo crucial a grupos terroristas y ciertos
estados patrocinadores del terrorismo -- aceleró la disminución del
auspicio por parte de los estados. Muchas organizaciones terroristas
fueron destruidas o efectivamente neutralizadas, incluyendo la Facción
del Ejército Rojo, Acción Directa, y Células Comunistas Combatientes
en Europa, y el Ejército Rojo Japonés en Asia. Esos éxitos del pasado
proveen lecciones valiosas para el futuro.
Con el fin de la Guerra Fría, vimos también mejoras drásticas en la
facilidad de comunicación, comercio y viajes transnacionales.
Desafortunadamente, los terroristas se adaptaron a este nuevo ambiente
internacional y convirtieron los adelantos del siglo XX en
facilitadores destructivos del siglo XXI…”
Un nuevo ámbito mundial
Al-Qaida es un ejemplo de cómo las redes terroristas han tergiversado
los beneficios y las conveniencias de nuestro mundo cada vez más
abierto, integrado y modernizado para servir a su agenda destructiva.
La red de Al-Qaida es una empresa multinacional con operaciones en más
de 60 países. Sus campamentos en Afganistán dieron santuario y sus
cuentas de banco sirvieron de fondo fiduciario para el terrorismo. Sus
actividades mundiales se coordinan mediante el uso mensajeros
personales y tecnologías de comunicación emblemáticas de nuestra era
-- teléfonos celulares y de satélite, correo electrónico cifrado,
salones de conversación en Internet, cintas de video y discos CDRom.
Como publicistas diestros, Osama Bin Laden y Al-Qaida han explotado
los medios internacionales para proyectar su imagen y mensaje en todo
el mundo.
Los miembros de Al-Qaida han viajado de continente a continente con la
facilidad de un viajero de negocios o un turista. A pesar de los
éxitos de nuestra coalición en Afganistán y en el mundo, algunos
operativos de Al-Qaida han escapado para planificar más ataques
terroristas. En una era marcada por una migración y movilidad sin
precedentes, ellos fácilmente se mezclan en las comunidades donde
quiera que se trasladan.
Financian sus intenciones con fondos que recaudan en empresas de
fachada, tráfico de drogas ilícitas, fraude con tarjetas de crédito,
extorsión y dinero de simpatizantes secretos. Usan abiertamente
entidades caritativas y organizaciones no gubernamentales (ONG) con
fines de financiamiento y reclutamiento. El dinero para sus
operaciones se transfiere subrepticiamente por medio de numerosos
bancos, casas de cambio y sistemas alternativos de envío de dinero
(con frecuencia conocidos como "hawalas"), algunos legítimos y otros
no.
Esos terroristas también son transnacionales en otra manera, más
fundamental, o sea sus víctimas. Los ataques del 11 de septiembre
mataron a ciudadanos de Australia, Brasil, China, Egipto, El Salvador,
Francia, Alemania, India, Israel, Jordania, Japón, Pakistán, Rusia,
Sudáfrica, Suiza, Turquía, Reino Unido y de muchos otros países.
Como la red de Al-Qaida lo demuestra la amenaza terrorista actual va
cambiando en algo completamente diferente de sus predecesoras. Los
terroristas ahora pueden utilizar las ventajas de la tecnología para
dispersar el liderato, entrenamiento y logística no solo regional sino
también mundialmente. Establecer y movilizar células en casi todos los
países es relativamente sencillo, en un mundo donde más de 140
millones de personas viven fuera de su país de origen y millones de
personas cruzan las fronteras cada día.
Aun más, los grupos terroristas se han convertido cada vez más en
autosuficientes, al aprovechar el ambiente mundial en apoyo de sus
operaciones. Ya se trate de la participación de las FARC en el
comercio de la cocaína en Colombia, las ganancias de al-Qaida con los
campos de adormideras en Afganistán, o los secuestros con fines de
lucro que hace Abu Sayyaf en Filipinas, los terroristas usan cada vez
más las actividades delictivas para mantener y financiar su
terrorismo. Además de hallar refugio dentro de las fronteras de un
estado protector, los terroristas con frecuencia buscan estados donde
puedan operar con impunidad porque el gobierno central es incapaz de
frenarlos. Esas áreas se encuentran en las Américas, Europa, el Medio
Oriente, Africa y Asia. De modo más audaz, los terroristas extranjeros
también establecen células en las mismas sociedades muy abiertas,
liberales y tolerantes a las que planean atacar.
Organizaciones terroristas conectadas entre sí
La amenaza terrorista es flexible, con una estructura de redes
transnacionales, posibilitadas por la tecnología moderna y
caracterizadas por una interconexión laxa, tanto dentro de los grupos
como entre ellos. En ese ambiente los terroristas colaboran para
financiar, compartir inteligencia, entrenamiento, logística,
planificación y realización de los ataques. Los grupos terroristas con
objetivos en un país o región pueden sacar fuerzas y apoyo de grupos
en otros países o regiones. Por ejemplo, en 2001 tres miembros del
Ejército Republicano Irlandés fueron arrestados en Colombia, bajo
sospecha de entrenar a las FARC en cómo realizar una campaña de
atentados urbanos. Las conexiones entre al-Qaida y los grupos
terroristas en todo el sudeste asiático demuestran esa realidad. La
amenaza terrorista de hoy es al mismo tiempo resistente y difusa a
causa de esa estructura de mutuo reforzamiento y redes dinámicas.
Los terroristas y las organizaciones terroristas operan en tres
niveles. En el primer nivel están aquellas organizaciones terroristas
que operan principalmente dentro de un solo país. Su alcance es
limitado, pero en este ambiente mundial sus actividades pueden tener
consecuencias internacionales. Esos grupos a nivel nacional pueden
ampliarse geográficamente si se permite el crecimiento desenfrenado de
sus ambiciones y recursos.
En el próximo nivel figuran las organizaciones terroristas que operan
regionalmente. Estas operaciones regionales trascienden por lo menos
una frontera internacional.
Las organizaciones terroristas con alcance mundial forman la tercera
categoría. Sus operaciones abarcan varias regiones y sus ambiciones
pueden ser transnacionales, e incluso mundiales.
Esos tres tipos de organizaciones están ligadas de dos maneras.
Primero, pueden cooperarse directamente compartiendo inteligencia,
personal, destrezas, recursos y refugios. Segundo, pueden apoyarse
mutuamente de maneras menos directas, como ser promoviendo la misma
agenda ideológica y reforzando mutuamente sus esfuerzos para cultivar
una imagen internacional favorable a su "causa". Al capitalizar cada
avance tecnológico que usamos en nuestro país, las organizaciones
terroristas aprenden y comparten información extraída de nuestros
sitios electrónicos, se aprovechan de las debilidades en nuestra
infraestructura crítica, y se comunican por los mismos caminos que
usamos cada día en la Internet. La naturaleza interconectada de las
organizaciones terroristas precisa que se las persiga en todo lo ancho
del espectro geográfico para asegurarse de que se rompan los lazos
entre las organizaciones fuertes y las débiles, dejando a cada una de
ellas aislada, expuesta y vulnerable a la derrota.
Disponibilidad de las armas de destrucción en masa (ADM)
Las armas de destrucción en masa plantean una amenaza grave y directa
a Estados Unidos y a toda la comunidad internacional. La probabilidad
de que una organización terrorista utilice un arma química, biológica,
radiológica o nuclear o de explosivos de alta potencia, ha aumentado
de manera importante durante la década pasada. La disponibilidad de
tecnologías críticas, la disposición de algunos científicos y otros
individuos a cooperar con los terroristas y la facilidad del
transporte intercontinental les permiten a las organizaciones
terroristas adquirir fabricar, trasladar y lanzar más fácilmente un
ataque con ADM, ya sea en Estados Unidos o en el exterior.
Mientras los nuevos instrumentos del terrorismo como los ataques
cibernéticos van en aumento, y otros instrumentos convencionales del
terrorismo no han disminuido, la disponibilidad y uso de las ADM es en
sí una categoría.
Sabemos que algunas organizaciones terroristas han tratado de adquirir
la capacidad de utilizar ADM para atacar a Estados Unidos, a nuestros
amigos y aliados. Motivados por ideologías extremistas, incluso
apocalípticas, la ambición de los terroristas de provocar estragos
parece ilimitada. Los frustrados intentos de Aum Shinrikyo de
desplegar armas biológicas y su mortífero ataque con gas sarín en 1995
en el subterráneo de Tokio fueron el primer alerta de tal disposición
a conseguir y utilizar ADM. En 1998 Osama BinLaden proclamó "deber
religioso" conseguir las ADM, y las pruebas recolectadas en Afganistán
demuestran que al-Qaida trató de cumplir con ese "deber". La amenaza
de que los terroristas consigan y utilicen ADM es un peligro claro y
presente. Un objetivo central debe ser evitar que los terroristas
consigan o fabriquen las ADM que les permitan convertir en realidad
sus peores ambiciones.
Resumen
Aunque el terrorismo no es nuevo, la actual amenaza del terrorismo es
diferente en relación con el pasado. La tecnología moderna les permite
a los terroristas planificar y operar en todo el mundo, como nunca
antes. Con telecomunicaciones avanzadas pueden coordinar sus
actividades con células dispersas mientras se mantienen en las
sombras. Los terroristas de hoy aprovechan cada vez más un efecto
multiplicador de fuerza al establecer lazos con otras entidades de
criterios parecidos en todo el mundo. Ahora, sin son capaces de usar
ADM, tienen el potencial de ampliar muchas veces los efectos de sus
actividades. El nuevo ambiente mundial, con la interconexión
resultante entre los terroristas, y las ADM están cambiando la
naturaleza del terrorismo. La efectividad de nuestra estrategia
depende finalmente de cuán bien resolvamos esos aspectos claves de la
amenaza terrorista.
PROPOSITO ESTRATEGICO
"Debemos llevar la batalla hasta el enemigo, desbaratar sus planes y
enfrentar las peores amenazas antes de que surjan. En el mundo en que
hemos entrado, el único camino hacia la seguridad es el camino de la
acción. Y esta nación actuará" -- Presidente Bush, 1 de junio de 2002
El propósito de nuestra estrategia nacional es poner fin a los ataques
terroristas contra Estados Unidos, sus ciudadanos, sus intereses y
nuestros amigos y aliados en todo el mundo y, en última instancia,
crear un entorno internacional inhóspito para los terroristas y para
quienes les prestan apoyo. Con el objeto de realizar esa tarea
actuaremos simultáneamente en cuatro frentes.
Estados Unidos y sus socios derrotarán a las organizaciones
terroristas de alcance mundial atacando sus refugios; liderato; mando,
control y comunicaciones; apoyo material y finanzas. Esta estrategia
tendrá un efecto en cascada más amplio en todo el panorama terrorista
ya que desbaratará la capacidad de los terroristas de hacer planes y
operar. Por lo tanto, forzará a estas organizaciones a dispersarse y
luego intentar su consolidación por regiones, para mejorar sus
comunicaciones y colaboración.
Mientras esta dispersión y degradación orgánica tiene lugar,
trabajaremos con los socios regionales para realizar un esfuerzo
coordinado a fin de contener, restringir y aislar a los terroristas.
Una vez que la campaña regional haya localizado la amenaza, ayudaremos
a los estados a crear las herramientas militares, políticas,
financieras y de aplicación de la ley necesarias para terminar la
tarea. Sin embargo, no es necesario que esta campaña esté dispuesta en
forma sucesiva para que sea eficaz; el efecto en cascada, en todas las
regiones geográficas, ayudará a lograr los resultados que perseguimos.
Negaremos patrocinio, apoyo y refugio adicional a los terroristas
asegurándonos de que otros estados acepten su responsabilidad de
actuar contra estas amenazas internacionales, dentro de su territorio
soberano.
La RCSNU 1373 (Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas)
y las 12 convenciones y protocolos de la ONU
contra el terrorismo establecen normas elevadas que esperamos, como lo
esperan nuestros socios internacionales, que otros las cumplan tanto
con hechos como con palabras. Cuando los estados estén dispuestos y
puedan hacerlo, reafirmaremos viejas asociaciones y forjaremos otras
nuevas para combatir el terrorismo y coordinar nuestras acciones y así
garantizar su refuerzo mutuo y efecto acumulativo.
Cuando los estados (léase países)
sean débiles pero estén dispuestos, los apoyaremos vigorosamente en
sus esfuerzos para crear las instituciones y las capacidades
necesarias para ejercer autoridad sobre todo su territorio y luchar
contra el terrorismo donde quiera que exista.
En el caso de los estados renuentes, trabajaremos con nuestros socios
para convencerlos de que cambien su rumbo y cumplan con sus
obligaciones internacionales. En cuanto a los estados maldispuestos,
actuaremos en forma decisiva para contrarrestar la amenaza que
presentan y, en última instancia, para obligarlos a que cesen de
apoyar el terrorismo.
Procuraremos que la comunidad internacional enfoque sus esfuerzos y
recursos en las áreas de mayor riesgo, a fin de hacer menos favorables
las condiciones básicas que los terroristas tratan de explotar.
Mantendremos el impulso generado a raíz de los ataques del 11 de
septiembre mediante la colaboración con nuestros socios en el exterior
y nuestra participación en varios foros internacionales para que el
combate contra el terrorismo siga ocupando el primer plano del temario
internacional. Lo que es más importante, defenderemos a Estados
Unidos, sus ciudadanos y sus intereses dentro y fuera del país, tanto
con iniciativas para proteger nuestro territorio como mediante la
ampliación de nuestras defensas para asegurarnos de precisar y
neutralizar las amenazas tan pronto como sea posible. Victoria en la
guerra contra el terrorismo.
La victoria contra el terrorismo no tendrá lugar en un momento único y
determinante. Su llegada no será anunciada por ceremonias como la que
tuvo lugar en la cubierta del acorazado estadounidense Missouri, que
marcó el final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, con un
esfuerzo sostenido para reducir el alcance y la capacidad de las
organizaciones terroristas, aislarlas regionalmente y destruirlas
dentro de las fronteras estatales, Estados Unidos y sus amigos y
aliados asegurarán un mundo en el que nuestros hijos puedan vivir
libres del temor y donde la amenaza de los ataques terroristas no
defina nuestra vida diaria.
Por lo tanto, la victoria sólo será segura mientras Estados Unidos y
la comunidad internacional mantengan su vigilancia y trabajen
incesantemente para impedir que los terroristas causen horrores como
los del 11 de septiembre de 2001.
METAS Y OBJETIVOS
Estados Unidos ya no está protegido por grandes océanos. Estamos
protegidos de los ataques únicamente por la acción vigorosa en el
exterior y la mayor vigilancia dentro del país".
Declaración del
presidente George W.Bush el 29 de enero de 2002.
Meta: derrotar a los terroristas y sus organizaciones
El primer postulado de la estrategia de las cuatro D (derrotar,
denegar, disminuir y defender) requiere la derrota de las
organizaciones terroristas de alcance mundial mediante el uso directo
o indirecto de recursos diplomáticos, económicos, de información,
aplicación de la ley, militares, financieros, de inteligencia y otros
instrumentos de poder. La evolución de las organizaciones terroristas
en redes débilmente intercontectadas y flexibles de grupos pequeños e
informales acentúa la difícil tarea de combatirlas. Estados Unidos
utilizará todos sus recursos, incluso la capacidad de lograr y
sostener coaliciones internacionales, con el fin de derrotar estas
redes e impedir que surjan nuevas organizaciones. Estados Unidos y sus
socios tomarán como objetivos a individuos, estados patrocinadores y
redes transnacionales que hacen posible que el terrorismo prospere.
Un análisis de la historia de la lucha contra el terrorismo confirma
que la mejor manera de derrotarlo es aislar y localizar sus
actividades y luego destruirlo con una acción intensa y sostenida. Las
presiones políticas y las sanciones económicas han moderado algunos
estados patrocinadores, pero han tenido poco efecto sobre los grupos
individuales que pueden mantener una presencia independiente. Sin
embargo, debido a la gran extensión y complejidad de algunas de estas
organizaciones terroristas mundiales, debemos primero actuar para
reducir su alcance y capacidad. Este esfuerzo requiere que
identifiquemos a los terroristas, ubiquemos sus sitios de refugio y
destruyamos su capacidad de hacer planes y operar.
No podemos esperar que los terroristas ataquen para luego responder.
Estados Unidos y sus socios desbaratarán y reducirán la capacidad de
actuar de los terroristas y obligarán a los patrocinadores del
terrorismo a cesar y desistir. Impedir que grupos terroristas logren
acceso a la tecnología, particularmente la relacionada con las ADM,
será una de nuestras prioridades principales.
Objetivo: Indicar quiénes son los terroristas y cuáles son las
organizaciones terroristas
"Conoce a tu enemigo", es una de las máximas más aceptadas en las
operaciones militares. Desafortunadamente nuestro conocimiento del
funcionamiento interno de algunas organizaciones terroristas sigue
siendo incompleto. Los servicios de inteligencia y las autoridades
encargadas de aplicar la ley continuarán, por lo tanto, sus enérgicos
esfuerzos para precisar quiénes son los terroristas y sus
organizaciones, delinear su mando y control e infraestructura de apoyo
y luego asegurarse de que haya una distribución amplia pero apropiada
de la información a los organismos federales, estatales y locales, así
como a nuestros aliados internacionales. Aunque no pasaremos por alto
las amenazas regionales o en surgimiento, nuestro esfuerzo operativo y
de inteligencia se concentrará primordialmente en los grupos más
peligrosos, es decir aquellos que tienen alcance mundial o aspiran a
adquirir y utilizar ADM. Asignaremos prioridades a nuestros esfuerzos
de acuerdo con la inminencia de la amenaza y nuestros intereses
nacionales. Basados en esas prioridades y en el mapa de las
organizaciones terroristas, determinaremos dónde colocar las fuerzas y
recursos de recopilación de información a fin de precisar las
actividades terroristas terrestres, aéreas, marítimas y cibernéticas.
La colocación oportuna y favorable de estos recursos será crucial para
obtener inteligencia y tener opciones para una acción decisiva. Un
componente clave de esta convergencia de fuerzas y recursos será
nuestra capacidad de comprender la intención del terrorista mediante
la utilización de técnica y documentos. Ello requerirá un aumento
espectacular en el apoyo linguístico. Por consiguiente, todos los
organismos gubernamentales analizarán sus programas de idiomas para
asegurarse de la disponibilidad de los recursos adecuados para
satisfacer esta demanda.
Los servicios de inteligencia continuarán acrecentando su información
sobre las capacidades de los terroristas en cuanto a las ADM, incluso
las amenazas de bioterrorismo en la agricultura y los alimentos.
Objetivo: encontrar a los terroristas y sus organizaciones
La naturaleza sombría de las organizaciones terroristas impide un
análisis fácil de sus capacidades o propósitos. La clásica evaluación
efectiva del enemigo basada en el número de tanques, aviones o buques
no corresponde a estos actores que no son un estado. Para que la
inteligencia tenga éxito en esta guerra contra el terrorismo, Estados
Unidos debe confiar no sólo en inteligencia técnica, sino que debe
volver a hacer hincapié en otros tipos de inteligencia, necesarios
para penetrar las organizaciones, encontrar sus refugios y desbaratar
sus planes y operaciones.
Los servicios de inteligencia analizarán sus capacidades actuales de
obtener inteligencia humana y técnica sobre las organizaciones
terroristas y harán las recomendaciones del caso para ampliar su
contratación, capacitación y operaciones. Estos servicios continuarán
sus intensos esfuerzos para adquirir nuevas fuentes de información, y
luego utilizarlas para penetrar las organizaciones terroristas
designadas y lograr tener conocimiento su liderazgo, planes,
intenciones, modus operandi, finanzas, comunicaciones y reclutamiento.
Las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley, utilizando los
medios que ofrece nuestro sistema de justicia penal, continuarán sus
esfuerzos para identificar y encontrar las organizaciones terroristas
que operan dentro y fuera del país.
Nuestros socios regionales a menudo están en mejor posición que
Estados Unidos para obtener acceso a la información y la inteligencia.
Por consiguiente, los servicios de inteligencia y las autoridades
encargadas de hacer cumplir la ley continuarán ampliando y mejorando
sus relaciones con sus homólogas extranjeras con el objeto de
aprovechar mejor sus fuentes de información.
Objetivo: destruir a los terroristas y sus organizaciones
Una vez que hayamos identificado y encontrado a los terroristas,
Estados Unidos y sus amigos y aliados utilizarán toda herramienta a su
disposición para desbaratar, desmantelar y destruir su capacidad de
llevar a cabo actos de terrorismo. El elemento final de la meta de la
derrota es una vigorosa estrategia de ofensiva para eliminar las
capacidades que permiten a los terroristas existir y operar (atacando
sus sitios de refugio; liderazgo; mando, control y comunicaciones;
apoyo material y finanzas).
Aunque divulgar los detalles de este aspecto de la estrategia sería
imprudente, concentraremos nuestros esfuerzos en tres puntales.
Primero, ampliaremos nuestros esfuerzos de aplicación de la ley para
capturar, detener y procesar a los terroristas conocidos o sospechosos
de serlo. Segundo, Estados Unidos dedicará una fuerza militar decisiva
y recursos de inteligencia especializados a derrotar las redes
terroristas en todo el mundo. Por último, con la colaboración de
nuestros socios y las organizaciones internacionales apropiadas,
continuaremos con nuestro dinámico plan de eliminar las fuentes de
financiamiento de los terroristas. A fin de sincronizar estos
esfuerzos, el Departamento de Estado tomará la iniciativa en el diseño
de estrategias regionales específicas para la derrota del terrorismo.
Acrecentaremos la ventaja de las relaciones regionales asegurando la
participación aliada apropiada con los comandantes combatientes
regionales en la tarea de llevar adelante la guerra contra el
terrorismo.
Meta: denegarles patrocinio, apoyo y refugio a los terroristas El
segundo frente de la Estrategia Nacional hace hincapié en denegarles a
los terroristas el patrocinio, apoyo y refugio que les permite
existir, ganar fuerza, entrenarse, hacer planes y realizar sus
ataques. Estados Unidos tiene una buena memoria y se ha comprometido a
hacer a los terroristas y a quienes los albergan responsables de
crímenes previos. Los estados que deciden albergar a los terroristas
son iguales a los cómplices que proveen refugio a los delincuentes.
Rendirán cuentas de las actividades de sus "huéspedes".
La estrategia de denegar patrocinio, apoyo y refugio consta de tres
elementos. Primero, se concentra en la responsabilidad de todos los
estados de cumplir su obligación de combatir el terrorismo, tanto
dentro como más allá de sus fronteras. Segundo, ayuda a dirigir la
asistencia estadounidense a los estados que estén dispuestos a
combatir el terrorismo, pero que quizá carecen de medios. Finalmente,
cuando los estados se muestren renuentes o maldispuestos a cumplir con
su obligación internacional de denegar apoyo y refugio a los
terroristas, Estados Unidos, en colaboración con amigos y aliados, o,
si fuera necesario, actuando independientemente, tomará las medidas
que sean del caso para convencerlos de que cambien su política.
La meta de este frente es estrangular el flujo vital de los grupos
terroristas, es decir su acceso a territorio, fondos, equipo,
entrenamiento, tecnología y tránsito libre de obstáculos. Este enfoque
debilitará así las organizaciones terroristas y su capacidad de
realizar operaciones. Es de importancia especial trabajar para impedir
que los terroristas adquieran la capacidad de usar armas químicas,
biológicas, radiológicas o nucleares, o explosivos de alta potencia.
Los actores que no son estados desempeñan una función importante en el
entorno internacional. Las organizaciones no gubernamentales son
importantes para combatir el terrorismo internacional y trabajaremos
con ellas para evitar que los terroristas se aprovechen de sus
servicios.
Objetivo: terminar con el patrocinio estatal del terrorismo
Estados Unidos adoptará un enfoque claro y pragmático para llevar a
adelante la campaña contra el terrorismo. Ello incluirá incentivos
para ponerle fin al patrocinio estatal. Cuando un estado decida no
responder a tales incentivos, habrá que encarar decisiones severas. En
todo momento, dentro de esta nueva dinámica, pondremos en la balanza,
de un lado las acciones a corto plazo de un país y, del otro, las
implicaciones y consecuencias a largo plazo.